Slayer + Megadeth + Angelus Apatrida
Después de esperar en la puerta de La Riviera seis horas (nada comparado con la gente que estaba allí desde las 6:00), sacaron las vallas, nos separaron en dos filas y con una rapidez impresionante, al poco de dar las 19:00, ya estamos entrando en la sala.
Consigo situarme frente al micro central, pegado a la valla de seguridad para no perderme el más mínimo detalle.
Tras un rato de espera y pruebas de sonido, media hora, tal vez un poco más, salen al escenario Angelus Apatrida, los artistas invitados del Carnage Tour español.
No estoy muy al tanto de sus temas, pero empezaré a estarlo, pues su concierto me agrado, estaban realmente a la altura de talonear a los dos grandes que iban a salir al escenario un rato más tarde. Repasaron temas de su último disco, Clockwork así como otros clásicos, terminando con Thrash Attack. Me gustaría detallar más cada canción, pero solo puedo resumir que sonaron realmente potentes, mucha velocidad, solos de guitarra muy bien ejecutados por parte de los dos guitarristas, una batería atronadora y un bajo que se clavaba en el estómago cada nota que marcaba.
Después de que el grupo de Albacete saliera del escenario, podemos ver como los pipas preparan el sitio para Megadeth. Una pequeña espera de no más de media hora da paso a una nube de humo que llenaba toda la sala y a un apagón de luces, el cuál vino acompañado por la batería de Shawn Drover, dando la intro del primer tema del grupo, Trust.
A lo largo de la intro de la canción fueron apareciendo los demás miembros del grupo, Dave Ellefson al bajo, Chris Broderick a la guitarra y finalmente Dave Mustaine.
A Trust la siguió In my darkest hour, con sus cambios de velocidad , sin dar tiempo a pensar en qué vendría a continuación empezaron a tocar Hangar 18, destacando los casi interminables solos Mustaine-Broderick- Mustaine-Broderick.
Ahora si llegó el momento de saludar al público por parte de Mustaine, unas pocas palabritas y enseguida comienza el tema del disco Peace Sells, Wake up Dead, canción que no terminó de llenarme, es un buen tema, pero opino que tienen otros mucho mejores que podrían poner en su lugar.
Broderick y Mustaine dejan el escenario, dándole el protagonismo a Ellefson y Drover. La batería y el bajo suenan solos empezando a tocar otro tema del disco Rust In Peace, Poison Was the Cure, gran canción que empieza muy lenta y nada mas terminar la intro se acelera exageradamente.
Y ahora llega el turno de que el lider de Megadeth de quedarse solo en el escenario, pidiendo al público que le acompañemos, toca y canta el estribillo de Head Crusher, siendo esta canción de su último disco, Endgame, la siguiente en el repertorio de esta noche.
Al terminar cambian de instrumentos y empiezan con She Wolf, canción que es seguida por la balada en inglés con algo de francés, A tout le Monde, con un estribillo en el cuál las guitarras dejaron de sonar y Dave dejó de cantar para dejarnos gritar un poco más.
Unos sonidos de motosierra dan paso al otro tema del Endgame que iban a tocar, 1,320’.
Después de esta canción hubo un momento de silencio que terminó con las primeras notas de la paranoica Sweating Bullets. Se nota que esta es una de las canciones con las que el grupo se lo pasa mejor tocando.
Y como no podía faltar, una intro pregrabada da paso a Symphony of Destruction, con los coros de ‘’Megadeth, Megadeth aguante Megadeth’’ que hacemos, al parecer, todo el público hispanohablante de la banda.
Después de esto, Ellefson vuelve a quedarse solo en el escenario, animando al público a dar palmas, gritar, saltar o hacer ruido en general, y Peace Sells es el tema que suena a continuación.
Para acabar, Dave Mustaine se queda solo en el escenario otra vez y recita un pequeño discurso sobre las revoluciones de los paises árabes, ¿Qué nos pasa? ¡Nos matamos entre nosotros! ‘’Brother will kill brother’’… Holy Wars es la canción de despedida del grupo.
Después de presentar a los miembros de la banda, de soltar varias púas y muñequeras, un saludo y una reverencia, Megadeth abandona el escenario, dejando sitio a los pipas para que preparen la salida de Slayer.
Las luces se apagan, se encienden los focos rojos y comienza a sonar World Painted Blood. Cuando acaba la parte pregrabada, salen al escenario Slayer, comenzando su ejecución mortal de su último disco.
Los gritos y el bajo de Tom Araya, el incansable doble bombo de Dave Lombardo y los violentos riffs y solos de Kerry King y Gary Holt (miembro de Exodus, sustituyendo a Jeff Hanneman, que por una picadura de araña está de baja toda la gira) llenan la Sala.
Hate Worldwide, también del disco World Painted Blood, es el segundo tema del grupo, tras el cuál Araya dice unas palabritas al público, pero pocas, ya está comprobado que Slayer no tienden a hablar demasiado con el público en los conciertos, y da el grito que desencadena War Ensemble, canción que empalman directamente con Postmortem, dos clásicos de los discos Seasons In the Abyss y Reign In Blood respectivamente.
Del Seasons son las dos siguientes canciones, la primera es Temptation, con un ritmo acelerado como la mayoría de sus canciones, y la segunda es Dead Skin Mask, una de las canciones más lentas de la banda.
Volvemos algo más atrás en el tiempo, la siguiente canción viene de su primer disco, Show No Mercy, que parece quedar bastante olvidado en sus conciertos. Se trata de The Antichrist. Aunque éste extasis dura poco, pues la siguiente canción vuelve a ser una de las novedades, Americon, que sin ser un mal tema, es un gran contraste después de la composición de principios de los 80 que acabamos de escuchar.
El sonido del grupo, seguramente por tocar en un lugar cerrado, era increible, mucho más potente que en el Sonisphere, se nota que la distorsión no se iba por el aire libre. El bajo se podía escuchar perfectamente, algo no muy normal en este tipo de grupos, y cualquiera diría que Jeff Hanneman era quien tocaba su guitarra, pues la interpretación de Gary Hold era impecable. A pesar de eso, había partes en las que su guitarra no se escuchaba demasiado alta, quedando tapada por King.
La siguiente canción fue la única que tocaron de todos sus discos comprendidos entre 1990 y 2009. Extraída del God Hates us all (2001) es el turno de Payback.
Para continuar con su alternancia de canciones lentas y canciones rápidas, Seasons In the Abyss da paso a una canción para mover la cabeza a un ritmo tranquilo, y el último tema del último disco que tocaron en el concierto, Snuff, significó otro rato de velocidad y doble bombo arrasador.
El grupo deja el escenario nada mas terminar la canción, y aquí es cuando empieza la parte más salvaje del concierto.
South of Heaven empieza a sonar, una canción lenta pero potente como pocas (a mi parecer, una de las mejores del disco homónimo), temazo que unen a la clásica Raining Blood, otra canción que incita a moverse, empujar, golpear, dejarse el cuello y no pensar en nada más que en una lluvia de sangre.
El Apocalipsis no termina aquí, pues en vez de tocar la parte final de la canción, comienzan con otro clásico de su primer album, Black Magic.
No pasaron más que unos segundos cuando la banda dio comienzo al final, Angel of Death es la canción escogida (Y muy bien escogida) para cerrar la noche.
Tom Araya me sorprendió gratamente, pues por lo que he podido ver, apenas hace sus gritos agudos, pero en este concierto soltó más de uno, incluyendo el de esta canción.
El eje South-Raining-Black-Angel ha sido el final de concierto más brutal que he visto y vivido nunca.
Aquí es donde Slayer se despide, lanzan púas y baquetas y nos dejan con un dulce sabor a sangre en la boca.
Ha merecido la pena pasar miedo por si se cancelaba debido a los distintos problemas de salud que han sufrido varios miembros de los grupos los últimos meses.
El mejor resumen que puedo hacer es: BRUTAL.